Cuentos Magicos

Oscar el Duende

CUENTOS ✨🧚‍♂️📚✨

Erase una vez un pequeño gnomo, llamado Oscar, que vivía, con sus papás y su hermana Melinda, en una pequeña aldea de un precioso y frondoso bosque.
Ya desde temprana edad, Oscar quería ser veterinario para poder curar a los animalitos del bosque, como su gran héroe “David, el gnomo”; así que todos los días asistía a las lecciones que Ernesto, un sabio y anciano gnomo, impartía sobre plantas curativas y animales a los más pequeños de la aldea.
Una tarde, Oscar y Melinda, correteando por el bosque, se perdieron en la espesura. Después de mucho andar, buscando el camino de regreso a casa, se encontraron con un hada que tenía una mascota, una gatita llamada Luna, que se había roto una pata. El hada estaba muy preocupada y no sabía qué hacer.
Oscar, gracias a las lecciones de su profesor, consiguió curar la patita de Luna. Entonces, el hada les regaló una brújula mágica que les serviría para encontrar siempre, estuvieran donde estuvieran, el camino de regreso a su casa, y unas pepitas mágicas que les servirían de defensa.
Por el camino de vuelta a casa, les salió al paso el troll Rodolfo que les quería robar la brújula mágica; entonces, Oscar recordó que en el bolsillo de su pantalón llevaba las pepitas que el hada les dio, sacó una y se la lanzó a Rodolfo quien salió corriendo como una flecha en cuant La Espada del Poder.
Habia una vez dos super heroes uno peleaba muy bien y el otro era muy inteligente ellos tenian una mision recuperar la espada del poder entonces volaron hacia la base de los enemigos llegaron ala puerta donde estaba la espada del poder habia unos rayos que activaban la alarma pasaron por los rayos y activo la alarma y la puerta donde estaba la espada del poder vinieron los enemigos y mientras el inteligente abria la puerta el otro peleaba muy bien, terminaron, el inteligente abrio la puerta y el otro termino con los enemigos agarraron la espada del poder y entonces vivieron feliceso vio que un gran enjambre de abejas se abalanzaba sobre él. Oscar y Melinda se partían de la risa mientras retomaban el camino de regreso a su casa. Cuando llegaron a la aldea, contaron a todos lo sucedido y pusieron a buen recaudo la brújula y las pepitas mágicas para que cualquier gnomo las pudiera utilizar en caso de necesidad.

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